Mis primeros pasos en el homelabbing
De cacharrear con Arduino y ESP32 a tener por fin un ordenador dedicado a ser mi servidor personal.
Siempre he sido de hacer experimentos: Arduino, ESP32, mil microcontroladores conectados a cualquier cosa que se dejara. Pero nunca había tenido un ordenador entero dedicado a ser mi servidor personal. Y resulta que eso cambia bastante las reglas del juego.
El primer servidor
Cogí un Lenovo ThinkCentre viejo, le instalé Xubuntu y lo dejé encendido como mi primera máquina “de verdad”. El objetivo no era nada espectacular al principio: tener un sitio donde ejecutar scripts y scrapers diarios para algún proyecto personal sin depender de mi portátil ni de la nube de nadie.
Encima de eso monté OpenClaw corriendo Claude Sonnet 4.6 desde mi suscripción de GitHub Copilot. De eso hablaré en otra entrada, porque dio para mucho.
Frigate y las cámaras
También me puse a trastear con Frigate, enrutando mis cámaras de seguridad para guardar y analizar las imágenes con IA. La idea era preciosa, pero el ThinkCentre se empezó a quedar corto enseguida: procesar vídeo con IA pide más músculo del que esa cajita podía dar.
En el homelab aprendes rápido dónde está el límite de tu hardware: lo cruzas, y te lo dice a base de lag.
Así que de momento lo he dejado como una especie de bot doméstico que ejecuta scripts a diario sin rechistar. No es glamuroso, pero es fiable, y para empezar eso vale oro. El siguiente paso ya lo tengo claro: necesito una máquina más seria.